viernes, 26 de noviembre de 2010

La exclusión: el mismo drama con diferentes formas

I - Tratamiento conceptual: un fenómeno histórico-estructural

La exclusión ha existido siempre, por lo menos desde el comienzo de la “civilización” en el siglo III a.c. Nuestro país no ha sido una excepción desde la llegada de esa civilización con la que rápidamente aparecieron los grupos y sectores marginados: los indígenas, los negros, las mujeres, los gauchos, el pobrerío… y para no ir tan atrás, por aquí comienza nuestra reseña enfocada más que nada en la exclusión social. La pobreza y la exclusión social si bien están diseminadas tienen puntos focales, geográficos, que los visibilizan, pues la exclusión es más que nada económica y espacial. Estas formas no fueron secuencias lineales, sino que coexistieron en el tiempo, sólo que predominaba una en función del momento histórico.

a) Primera forma de exclusión: los pueblos de ratas

Como se sabe, en la campaña uruguaya donde se concentraba la mayor parte de la población durante el siglo XIX, aparecieron sobre el último cuarto de ese siglo los llamados “pueblos de ratas”, constituidos por rancheríos asentados en el cruce de camino o espacios que quedaban a los costados de las grandes estancias. El alambramiento de los campos (nueva tecnología productiva) había dejado fuera de los empleos a importante contingentes de antiguos peones y medianeros que fueron expulsados, sobre todos sus familias (mujeres, viejos y niños) fuera del establecimiento. Las condiciones de pobreza en que vivían llevaron a que los bautizaran con ese nombre tan terrible.

b) Los conventillos

La emigración fundamentalmente europea de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, hizo llegar al puerto de nuestra ciudad una cantidad importante de familias sin prácticamente recursos por lo que fueron lanzados a vivir en habitaciones de los llamados “conventillos”, casonas grandes con muchas habitaciones, un patio central y por aquel entonces un aljibe como fuente de agua y sin saneamiento. Estaban sobre todo asentados en la zona de la ciudad vieja. Allí vivían también los sectores pobres de la ciudad. A comienzos de los 70’ todavía existían algunos de ellos, que ya no eran habitados por emigrantes y que fueron famosos (por ejemplo los de las calles Cuareim, Gaboto, Yaro, Isla de Flores, etc.)

c) Cantegriles y tugurios.

Se hacen visibles en la década de los 60 del siglo pasado. Esta nueva forma de visibilizarse la segregación económica-social-espacial se originó especialmente a partir de la emigración campo-ciudad en momentos que la expansión del modelo agro-exportador daba síntomas de agotamiento y a su vez el crecimiento industrial en la ciudad-puerto de Montevideo desde los años 30 pero especialmente en los 50, llamado “industrialización por sustitución de importaciones” producía el imaginario de una mejor vida en la ciudad capital (situación relativamente común a otros países latinoamericanos). Los contingentes humanos llegados no pudieron cumplir sus sueños y se vieron arrojados a los límites exteriores de la ciudad donde se ubicaron en precarias viviendas sin los servicios mínimos de agua, saneamiento, luz, transportes, etc. En la planta urbana de la ciudad, sobre todo en el centro y ciudad vieja, muchos pobres o excluidos ocuparon casas o casonas vacías en calidad de intrusos, y en pocos casos pagando algún alquiler. En este caso jugó principalmente que esta gente trabajaba en estas zonas (ambulantismo, servicios, cuentapropismo, etc.) y vivir cerca le abarataba el costo de transporte, por ejemplo.

Con el tiempo la población de los cantegriles aumentó por producto de la exclusión urbana, pues los bajos salarios y el desempleo hicieron que muchas familias no tuvieran más solución que instalarse en esas zonas.

d) Finalmente y ya en los 90, esta forma de exclusión comenzaron a denominarse asentamientos. El crecimiento de la segmentación social (por mayor diferenciación de ingresos) y la consiguiente segregación espacial, hicieron que crecieran las formas de los asentamiento “irregulares” (terrenos municipales).

II - ¿Qué tienen en común estas formas de exclusión?

Lo que más claramente tienen en común es que todas ellas son consecuencias de las etapas que vivió el desarrollo del capitalismo. Que en estos países es subdesarrollado y dependiente. Este capitalismo nunca pudo integrar a toda la población en su proceso de desarrollo económico, ni generar mayor justicia social en cuanto al reparto de los beneficios y las cargas sociales. Contra todas las teorías desarrollistas como la del 50 de Rostow sobre las etapas del desarrollo industrial, o las actuales de la CEPAL sobre la sociedad del conocimiento, la pobreza y su extremo: la indigencia, son problemas que ya pueden definirse como estructurales al capitalismo, especialmente cuando es dependiente. Veamos:

a) El alambramiento de los campos en cuanto introducción de tecnología productiva, fue respuesta local al proceso de desarrollo de la economía industrial europea, especialmente la inglesa, que necesitaba fuente de aprovisionamiento de materias primas (lana y cueros) a lo que luego se sumó la carne con el invento de la cámara frigorífica (aunque primero fue el charque en tiempos del rodeo criollo). Es decir que el mercado externo, en plena onda expansiva del liberalismo inglés, hizo que Uruguay se incluyera en ese circuito, sin medir o atenuar las consecuencias sociales de la misma. El nuevo concepto de rentabilidad empresarial introducida en las explotaciones pecuarias vio en el factor humano solamente un problema de costo productivo. Es la creación del Uruguay moderno agro-exportador, excluyente de una gran parte de los antiguos trabajadores rurales.

b) La llegada masiva de emigrantes europeos (no solo a Uruguay) fue consecuencia de un proceso similar vivido en Europa de emigración a las ciudades de campesinos que no conseguían introducirse en los circuitos industriales. Aumento y de concentración de población urbana desempleada, hizo que muchos llegados a estas tierras provinieran directamente del medio rural. Este fenómeno que Europa vivió durante todo el siglo XIX tuvo la importante descompresión (que evitó mayores estallidos sociales) de la emigración sin límites que podían enviar a las Américas y al nuevo mundo colonial producto de la conquista y explotación de África y zonas del lejano Oriente a partir del 1850.

c) La emigración del campo a la ciudad, causa inicial de los primeros cantegriles, coincide con el agotamiento del modelo agro exportador, la concentración de la propiedad de la tierra, y que por tanto expulsó nuevos e importantes cantidades de trabajadores rurales. También incidió el atractivo que producía la imagen de una ciudad donde aparentemente se multiplicaban las posibilidades de mejora de calidad de vida para todos sus habitantes. Llegados a la ciudad capital, la quimera se desvanecía y la consecuencia era terminar viviendo en casas precarias, de materiales livianos, en dichos cantegriles, pues también, a fines de los 50 y durante los 60 el modelo industrializador por sustitución de importaciones llegaba a su dramático fin. Fin también del país Suiza de América, de la tacita del Plata, de las vacas gordas, del mercado interno protegido.

d) Finalmente desde la década de los 70 comienza la nueva aventura del capitalismo dependiente uruguayo. La situación de crisis del período anterior, el crecimiento de la organización del movimiento popular (guerrilla, CNT, FA), y la necesidad de un nuevo reacomodamiento de la economía uruguaya al cambiante proceso de desarrollo del capitalismo orientado decididamente a una economía mundial abierta, prólogo de la instalación del modelo neoliberal, condujo con la orientación del imperialismo estadounidense y con el acuerdo de las clases altas locales, a la instalación de una dictadura militar a efectos de preparar el camino para ese cambio.

Luego una historia más conocida por reciente, el neoliberalismo (Hayek, Freedman, Regan, Tacher, etc.), la globalización, el achicamiento del estado, el impulso privatizador, la caída del salario real, la inexistencia de políticas públicas orientadas a la justicia social y, en oposición, impulso de políticas focalizadas, etcétera.

Mucha producción académica en los últimos tiempos ha demostrado que este modelo es exclusor de los recursos económicos necesarios para una supervivencia digna a cantidades enormes de personas en el mundo. En América Latina prácticamente la mitad de la población.

La causa de los asentamientos puede rastrearse en esta línea interpretativa, pues allí predomina el desempleo, la informalidad, pero también muchos de los que ahí viven, como en el pasado, fueron expulsados de otros barrios por los bajos salarios y las fluctuaciones en el mercado de empleo.

III - ¿Cuáles han sido las respuestas?

a) En el caso de los pueblos de ratas, la respuesta vino de sus propios pobladores, el pobrerío de la campaña. Este sector fue uno de los importantes contingentes de las revoluciones saravistas de 1897 y 1904. Para ellos la principal razón de su movilización militar era recuperar condiciones de vida expropiadas por la incorporación de tecnología productiva en los campos. De ahí que su consigna en 1904 fuera aire libre y carne gorda. Aire libre significaba eliminar el alambramiento de los campos, carne gorda era la vuelta a la estancia cimarrona donde el hambre se mataba cuando surgía, carneando un animal que vivía libre en los campos. Era en realidad una vuelta imposible al pasado del Uruguay moderno.

b) Pobreza sin por qué de la ciencia escéptica.

Terminada la dictadura y recuperada por parte del Estado la confianza internacional y el apoyo crediticio para políticas sociales, que antes se canalizaba hacia las ONGs debido a la desconfianza internacional hacia un estado totalitario, comienza la investigación sociológica (oficialmente pero sobre todo desde organismos internacionales de créditos como la CEPAL) sobre estos temas, tratando desde una visión positivista encontrar los indicadores de pobreza determinados desde la metodología cuantitativa, pero no por qué ella se producía. Oficialmente se buscaba identificar cómo se manifestaba la pobreza y la indigencia, pero no las causas profundas que estaban (y están) en el modo de producción del sistema capitalista. Esto obviamente llevará a la búsqueda de paliativos puntuales a esos problemas y no a la construcción de una sociedad más justa.

A fines de los 80 la CEPAL en Uruguay elaboro una batería de indicadores llamadas Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) identificadas como: vivienda, saneamiento, ingresos, salud y educación. Todavía en esta época predominaban en estos estudios de la CEPAL los Sociólogos. Tanto impactó en nuestro medio que incluso el siguiente Censo Nacional de Población, y ahora también de Vivienda, fundamentalmente investigó sobre estos temas.

Estos indicadores permitieron el desarrollo de las primeras políticas focalizadas: construcción de viviendas; instalación de policlínicas barriales; incentivos para la asistencia escolar mediante la asignación familiar; expansión de la red de agua potable; las ONGs y las parroquias buscaron ayudar a la organización para demandar servicios y para desarrollar habilidades y hábitos de trabajo.

Paradojalmente uno de los indicadores más fuertes en cuanto a la denuncia de las condiciones de marginalidad fue el estudios de los ingresos, donde se demostró una diferencia enorme entre los deciles más altos y los más bajos, sin que esto determinara políticas de mayor equidad en el reparto del ingreso nacional. Aquí se entendió que la clave era incentivar la economía (las empresas y sus ganancias) para mejorar los ingresos por el trabajo.

c) Ante la ineficacia de las políticas focalizadas determinadas por los indicadores de NBI, hacia fines de los 90 la CEPAL realizada dos tipos de estudios diferentes pero que implican un cambio en la orientación de las políticas focalizadas, buscando elementos más profundos, relacionados con el tipo de vida familiar en un caso y con el desarrollo productivo en otro. Fue el momento de los economistas clásicos (o neoliberales) dentro de los Organismos Internacionales, de Crédito como el Banco Mundial o especializados como la CEPAL. Esto sin desmedro de la existencia de otros economistas con orientación más filosófica y especialmente ética, como el caso de Amartya Sen y Joseph Stiglitz

En este caso la solución era a partir de cada familia y su capacidad para movilizar e invertir sus activos.

· Se definió la vulnerabilidad como el bloqueo estructural del núcleo familiar para poder hacer rendir sus diferentes tipos de capital: capital social (capacidad para ayudarse mutuamente en el entorno comunitario), capital económico (activos que pudieran ser invertidos racionalmente para producir ingresos) y capital cultural (activos humanos para trabajar y producir). Esas limitaciones hacían caer a la familia en la pobreza o indigencia.

· La idea básica era desarrollar políticas de ayuda para que pudieran utilizar esos activos para mejorar los ingresos familiares o las prestaciones sociales que pudieran recibir.

· Quizás el cambio interesante de estos estudios fue la parte metodológica, pues comenzaron a desarrollarse estudios cualitativos, haciendo historias de vida, estudios de caso en profundidad de las personas y las familias, etc., rompiendo con el viejo esquema positivista de cuantificar como única forma de lograr conocimientos científicos.

La crisis del 2002 demostró la ineficacia de tales estudios en cuanto a desarrollar políticas generadoras de mayor igualdad.

El segundo caso de las propuestas de la CEPAL relacionadas con el desarrollo productivo, aparece bien formulado en 1992 en el libro Educación y conocimiento: Eje de una transformación productiva con equidad. Aquí el planteo es otro: apoyar la política de liberalización del mercado, impulsar el desarrollo empresarial y la rentabilidad, universalizar la capacitación básica de los recursos humanos, mejorar por estas vías la competitividad a nivel internacional, aumentar el empleo con ese aumento de producción y con ello los ingresos por mejora de la eficiencia laboral, llegar finalmente por este camino a una sociedad más equitativa.

Por supuesto que esperar que todo esto se produzca es absolutamente fantasioso. Lo que en realidad sucede en América Latina (y en Uruguay obviamente) es que el aumento en la producción de riqueza, solo hace que los más ricos perciban más ingresos aumentando la diferencia social.

Pero estas ideas dieron pie a una serie de reformas educativas en América Latina (y en Uruguay) para universalizar la educación básica (la calidad de la misma era una cuestión menor en cuanto lo que se buscada era universalizar los códigos de la modernidad y transmitir valores integradores –sin critica y autonomía-).

Este razonamiento demostró tener dos falacias implícitas. En primer lugar el aumento de la producción de riquezas (PBI) no conduce por sí a una mayor justicia social (o equidad) sin la intervención explícita del estado para redistribuir esa riqueza, la experiencia mundial así lo explica. La segunda falacia es que el conocimiento básico, socializador, produce por sí equidad social. El conocimiento que produce rentabilidad como para cambiar el tipo de vida de las personas es el de alto nivel (o por lo menos terciario y cada vez más cuaternario) y en la medida que se ha transformado en un factor de producción (productor de rentabilidad) es cada vez más propiedad privada y no se plantea que sea socializado, sino por el contrario cada vez está más protegido por los derechos de autor y patentes.

d) Actualmente, en esta administración aparece un nuevo enfoque que aún no ha demostrado toda la eficacia que se esperaba. Parte de la idea de que es necesario atender la emergencia social pero buscar las condiciones para la mejora efectiva de la situación de trabajo y salario en tanto las principales causas originarias de la pobreza y la marginalidad. También se busca un inserción lenta en procesos de trabajo a efectos de ir generando hábitos para el mismo y mejorando la autoestima de los ciudadanos en esas condiciones:

· Se hace en forma intensa asistencia a la emergencia económica y social porque es necesario evitar los peores males de la pobreza: la desnutrición, la enfermedad.

· Se apunta al desarrollo productivo no con la sola determinación del mercado sino con la acción directriz del estado a efectos de generar puestos de trabajo.

· Se realiza una política de mejora de salarios mediante los convenios colectivos que aseguran a los trabajadores de cada rama salarios mínimamente dignos.

· Las políticas sociales son integrales y transversales a los organismos públicos encargados de aplicarlas.

· La educación en este contexto, educando para el futuro es parte sin duda importante en la cimentación de este proceso, pero no es ya el único recurso al que se apela en los discursos oficiales pues se sabe que por sí, sin todos los otros cambios no puede hacer nada.

· Aun no existe una política eficaz contra la enorme diferencia de ingresos, injusticia social que no puede mantenerse a largo plazo sin poner en peligro la cohesión social.

IV - FINALMENTE

· El tema de fondo: hemos querido decir que cuando hay auge económico y aumenta el empleo y los salarios por simple efecto del mercado, mucha gente sale de la zona de exclusión. Cuando esto no sucede, o el modelo económico no busca estos resultados, se produce la caída en la pobreza y en la indigencia de cantidades importantes de la población. La clave es que el Estado intervenga para que esto no suceda. También hay que construir políticas sociales que aseguren siempre una base de ingresos y prestaciones (alimentación, salud, vivienda y educación por ejemplo) para evitar la caída en la zona de exclusión de los sectores más vulnerables, pero con la conciencia firme que esas medidas no solucionan por sí el problema, simplemente lo van paliando hasta encontrar las salidas.

La exclusión ha sido históricamente el resultado de los procesos tardíos y dependientes del desarrollo del capitalismo en nuestro país (también en América Latina). Esos procesos fueron

· Modernización del s.XIX para integrarse al mercado mundial como agro exportador.

· Modelo de sustitución de importaciones dependiente (bienes de consumo), que se agotó con al recuperarse Europa.

· Desarrollo actual del capitalismo neoliberal globalizado, exclusor y fragmentador.

Como este es un simposio sobre exclusión y educación, dejo planteada una última pregunta, que en realidad es una respuesta a quienes han dicho en otras épocas y ahora también que la educación es exclusora y causante en buen medida de los fracasos escolares y por tanto los problemas de desocupación y pobreza.

¿Cuál ha sido la culpa de la escuela en la exclusión dentro de este marco? Ninguna, al contrario la Escuela (en sentido amplio de Sistema Educativo) ha debido trabajar para intentar aliviar estos problemas en los más humildes y el compromiso de los docentes ha sido una clave importante de esta respuesta.

Oruam Barboza

Montevideo julio de 2009.